
Ustedes, mis queridos oyentes, son gente informada y con buena memoria. Y por ello no tengo dudas de que recordarán perfectamente cuándo hace unos tres años nuestro país y nuestra provincia eran un referente económico para Europa. Crecíamos más que nadie, nuestra tasa de desempleo era irrisoria y sacábamos pecho como nadie.
Seguro recordarán también cuando la economía mundial comenzó a torcerse allá por mediados de 2007 y nos pasó por encima el tsunami de la crisis financiera internacional que se llevó por delante la salud económica de medio planeta. Y la nuestra también.
Hoy podemos decir sin miedo a equivocarnos que la crisis financiera internacional ha pasado ya. Poco a poco las principales economías del planeta van recuperándose del coma. El fondo monetario internacional prevé que la economía mundial crecerá un 4% en 2010, y que todas las economías desarrolladas entrarán ya en números negros este ejercicio. Todas, menos una, la nuestra. España, podemos decirlo ya sin ningún género de dudas, ocupa el furgón de cola del primer mundo en materia económica.
Y no es sólo que seamos los últimos de la clase, sino que además analistas de primer orden como el norteamericano Nourien Roubini auguran que la mala salud de la economía española es un lastre para la Zona Euro que amenaza incluso el futuro de la estabilidad de la unión monetaria.
Roubini tendrá razón o no la tendrá, el tiempo dirá y esperemos que no la tenga. Pero le puedo asegurar que su análisis, unido a las previsiones negativas para nuestro país de el FMI, de la OCDE, de la Unión Europea, del BCE o del mismísimo banco de España, están perjudicando de manera grave a los intereses de este país. Porque a ver quien narices va a invertir en activos españoles con este panorama.
Desde todas las instancias económicas nacionales e internacionales nos llega el mismo mensaje: vamos a la cola de las grandes economías porque no se han tomado medidas para reducir el desempleo ni para contener el gasto público. Se nos pide desde todas las instancias medidas contra el déficit y reforma del mercado laboral. Y el Gobierno de este país, que es quien tiene la máxima responsabilidad en la materia, responde… con optimismo. Si, si… el equipo económico del Ejecutivo, con nuestro presidente a la cabeza son optimistas en el futuro, tienen confianza en que las previsiones no se cumplan…. Y seguimos igual. Con el más absoluto inmovilismo y gestionando de cara a la galería.
Eso sí, como nuestra imagen en el exterior está por los suelos, el Gobierno se pone manos a la obra. ¿Qué dirán ustedes que va a hacerse? ¿Reducir drásticamente el gasto corriente de la administración? ¿Reformar de cabo a rabo las normas que rigen el mercado laboral español? No, no…. que va… lo que vamos a hacer es una ofensiva informativa en Europa. Nos vamos a sentar con los inversores extranjeros para decirles que la cosa no va tan mal y somos optimistas. Apañados estamos…

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada