jueves 10 de diciembre de 2009

Macro economía vs economía real.

Qué Standard & Poors, una de las agencias de ráting amenace con rebajar de nuevo la calificación de nuestro país, no es una debacle, por más que se hunda la bolsa al conocer la noticia. Conviene recordar el halo de desprestigio que estos notarios del sistema financiero han tenido después de la crisis de los bonos basura en EEUU, donde calificaban de “bueno”, aquello que era objetivamente "malo".

Y tampoco le falta razón al presidente del Gobierno al señalar que S&P es la única de las agencias de rating que prevé unas perspectivas negativas para España.

Pero aunque no es una catástrófe la noticia que ocupa hoy la portada de todos los espacios económicos de los medios informativos, no es desde luego buena.

Es un aviso más, que se une a los muchos que hemos recibido ya de las más altas instancias financieras sobre la marcha de la economía de nuestro país.

Nadie apuesta ya por el crecimiento y control de la deuda pública corto plazo para España. Somos la oveja negra de las economías desarrolladas, y eso es malo. Muy malo.

Porque de cumplirse las actuales previsiones, mientras la zona euro crecerá por encima del 2% a finales de 2010 o principios de 2011, España seguirá estancada. Y cuando el Banco Central Europeo se vea en la tesitura de decidir si hay que subir o no el precio del dinero, decidirá según el interés de la mayoría, subiéndolo para controlar la inflación.

Y entonces, nos pillará con el pie cambiado y nos costará todavía más generar riqueza para salir del pozo. La falta de liquidez del Estado y la subida de impuestos que veremos en próximos meses, tampoco ayudará.

¿Y este panorama macro económico influirá en la economía real, es decir, en nuestros bolsillos? Por supuesto. Como seguiremos sin crecer, el paro seguirá siendo el principal problema de este país, y además, como pagará más impuestos y su hipoteca, que probablemente ahora haya bajado sensiblemente, volverá a subir en el pazo de un año, usted tendrá menos dinero en el bolsillo.

Pero para eso falta mucho, así que, relájense, y no renunciemos al jamón ibérico en navidad, que por cierto, ha bajado bastante de precio debido a la falta de demanda. La vida son dos días… Carpe Diem.

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