viernes, 20 de noviembre de 2009

Navidad, consumo y festivales.

No sé si se ha fijado usted, mi querida Lorena, pero estamos a poco
más de un mes de la llegada de la Navidad. Las fechas que se aproximan son el momento consumista por excelencia, donde los españoles, al menos en teoría, vamos a echar el resto. Por más dificultades económicas que podamos tener, nadie parece dispuesto a renunciar a los regalos y a los excesos gastronómicos. ¡Que no nos falte de na, y en enero, ya veremos! Eso si, insisto, en teoría. No en vano la cuota de ahorro de los españoles, poco ahorradores por definición, es actualmente de las más bajas de la historia.

El comercio castellonense espera con ilusión doble la llegada de la Navidad. Aparte del sentimiento normal en estas fechas, se espera como agua de mayo la previsible orgía consumista de estas fechas para arreglar los números de un año que no está siendo fácil para la mayoría. El comercio se la juega a una sola carta, lo cual, tiene sus riesgos.

No ayuda la torpeza de alguno de nuestros políticos, que ataca a la línea de flotación de la confianza del consumidor. Al vicepresident económico de la Generalitat, Gerardo Camps, inmerso en la batalla político-financiera por el control de las cajas, no se le ocurre otra cosa que augurar pérdidas para la CAM, creando la alarma entre los muchos castellonenses que tienen sus ahorros en esta caja. Aunque claro, para ser fieles con la cronología de los hechos, el vice no se sabe muy bien si dijo lo que presuntamente dijo y que muchos medios publicaron, ya que el president al salir en su defensa negó la mayor. Uno echa de menos la figura del taquígrafo, ante la falta de micrófonos. Eso sí, desde la CAM se han apresurado a afirmar, mediante comunicado, que de pérdidas nada y que la caja va viento en popa. Estos líos no ayudan al consumo, desde luego.

Quienes van a pasar unas navidades por todo lo alto, serán los hermanos Morán, cofundadores y hasta ahora máximos accionistas del Festival Internacional de Benicàssim. Los mozos acaban de apartarse de la gestión del festival, vendiendo sus acciones al magnate irlandés del showbussiness, Vince Power. El FIB tendrá que cambiar su denominación, como sugería ayer un medio digital de Festival Internacional de Benicassim a Festival Internacional Británico. Menuda navidades se van a pasar los Morán. Con poco o ningún trabajo, y mucha pasta en el bolsillo -aunque no ha trascendido la cifra cobrada-, qué envidia. Esperemos que al menos vengan de compras a Castellón y nos devuelvan a esta provincia una parte del dinero que han ganado, entre otras cosas, gracias al dinero de todos los castellonenses. Listos que son algunos.

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