
No me cansaré de repetirles, mis queridos oyentes, que los políticos, especialmente aquellos que
tienen responsabilidad de Gobierno, tienen la obligación de generar confianza, ya que ésta es un factor fundamental para la buena marcha de la economía.
Sin embargo, la actualidad informativa nos demuestra cada día que la clase política española está absolutamente desquiciada, inmersa en batallas que se alejan de la realidad y las necesidades y problemas de la ciuda
danía.
Este distanciamiento de la realidad, está provocando ya el hartazgo del personal. No sé si saben ustedes que el Barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) refleja que para los españoles uno de los principales problemas de España, es "la clase política y los partidos políticos". Es la tercera más citada entre las respuestas espontáneas de los entrevistados, por encima incluso de el terrorismo. La primera preocupación, eso sí, a mucha distancia, sigue siendo el paro.
Hay que preguntarse el por qué de este desengaño por la clase política. Los inagotables casos de corrupción, chanchullos y metidas de mano en las cajas públicas son sin duda la principal causa.
Pero además, quiero pensar que los españoles somos más inteligentes de lo que muchos piensan, y estamos viendo que nuestros políticos no van a ser capaces de sacarnos de la crisis.
La actualidad no deja confirmar este hecho. Aparte de la sistemática negación de la realidad económica por parte del presidente del Gobierno y su grupo de palmeros, o el lamentable espectáculo de los populares madrileños por el control político de Caja Madrid, o la poco entendible insistencia del conseller de economía a las cajas valencianas para que se fusionen, por citar algunos ejemplos de torpeza política y alejamiento de la realidad, tenemos casos mucho más cercanos.
La última payasada político-económica, la ha protagonizado esta semana el líder de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, en su visita a Vila-real del pasado martes. Alarte, que está, según dice en campaña electoral para las elecciones de 2011, no ha tenido reparos en afirmar en varias ocasiones en los últimos días que el presidente del Consell Francisco Camps es el responsable directo del paro en la Comunidad Valenciana. Y que si él, Alarte, es elegido president, atajará el paro con la creación de 250.000 nuevos puestos de trabajo con la aplicación de un plan que tiene preparado.
Veamos, mis queridos oyentes. Ante tan rotundas afirmaciones sólo hay dos interpretaciones.
O bien el señor Alarte es un genio de la economía y tiene un plan mágico para solucionar el problema del paro, y si es así, es una irresponsabilidad condicionarlo a su elección como president en lugar de buscar apoyos y ponerlo en marcha ya …
O bien, como Alarte sabe que según todas las previsiones el ciclo económico se invertirá a partir de 2011, año de las elecciones, y será alcista hasta el 2016, año del final de su hipotético mandato, cuenta con que la economía y el empleo se reactiven solos durante la próxima legislatura para apuntarse el tanto.
Yo no sé ustedes, mis queridos oyentes, pero personalmente yo pienso que el señor Alarte, quien por cierto lleva muchos meses sin pronunciar otra frase en las sesiones del Consell que no sea gurtelgurtel, gurtelgurtel, piensa que los votantes no tenemos inteligencia, ni criterio. ¿no les parece?

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