La anunciada subida de impuestos que prepara el Gobierno, mis queridos oyentes, está centrando la actualidad en los últimos días. Con cuentagotas, para que duela menos o para no meter la pata, vayan ustedes a saber, se van dando a conocer los detalles de la reforma fiscal.
Ayer en el Congreso el presidente José Luis Rodríguez Zapatero desveló que la presión fiscal aumentará en 2010 hasta el 1,5% del PIB. Con este aumento impositivo el Estado pretende recaudar 15.000 MM de € extra que, prorrateados solidariamente entre los 17 millones de hogares españoles, costarán a cada familia alrededor de 1000 € adicionales el próximo año.
Hoy, desde la Cumbre hispano-italiana y su rueda de prensa conjunta con Silvio Berlusconi -en el ojo del huracán por sus escándalos sexuales-, ha aclarado que además de las rentas del capital, podrían subir el IVA y los impuestos especiales.
Estaba cantado. Con subir los impuestos sólo a “los más ricos”, como había anunciado el Gobierno la semana pasada, no salen las cuentas. Y por ello, seremos todos, los afectados por la subida de impuestos, independientemente de nuestra renta.
Y lo peor, es que los números seguirán sin salir. Porque cuando se preve que el estado acabará el año con un déficit del 10%, sigue sin haber política alguna para contener el gasto. Zapatero anunció ayer el lanzamiento de un nuevo Plan E, cifrado en otros 5.000 MM de euros que, los ayuntamientos podrán destinar, ya saben, a remodelar aceras, plantar arbolitos y construir pipicanes.
Eso si, sigue sin haber ni una sola medida destinada a animar la economía patria y por tanto, la creación de empleo de verdad, y no del subvencionado que tiene un coste demasiado alto y una duración demasiado limitada.
Y mientras tanto, el coro de palmeros, o sea los sindicatos, se lamentan porque consideran insuficiente la subida de impuestos que prepara el Ejecutivo.
Quieren más. Pues nada, compañeros… sigamos apretando y a ver qué pasa…

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